viernes, 22 de marzo de 2013
Capítulo 18: Escalofriantes hallazgos.
¡Hola! Por fin soy libre para escribir ¡aleluya! Siento mucho si el capítulo no está demasiado bien pero... Es todo lo que queda de mi capacidad cerebral tras dos estresantes semanas de exámenes. Perooooo... Antes de que podáis leerlo y decirme si es tan cutre como yo pienso, una serie de cositas:
1. He eliminado la aplicación de "número de visitas". Ha habido un error, y no sé ya si el que falla es mi contador de Blogger (que marca menos de 4000 o así) o este, así que lo elimino y ya veré si algún día la vuelvo a incluir.
2. Bueno, muchas gracias por la aceptación que está teniendo lo de las redes sociales (aparte de que ya tengo 25 SEGUIDORES y no me quedarán vidas para agradeceros) estoy descubriendo otro mundillo, y sois todos los de Tuenti muy majos :'3
3. Sobre la encuesta que tengo puesta aquí al lado... La mayoría (aunque sea mentira) habéis votado que aquí todo es perfecto, así que, no puedo pediros nada xD. Pero creo recordar que cuatro le habíais puesto algo menos. Si queréis, podéis decirme qué os gustaría que cambiara, no me molesto, todo lo contrario. Y, bueno, el que ha votado que este blog es indescriptible y terrible, dime qué hago D: (aunque sospecho que si tan poco te gusta, no volverás a aparecer por aquí...)
4. ¿Os gusta el nuevo estilo del blog? Me habíais dicho que era muy oscuro, así que algo más... Alegre :) PD: se supone que la foto de fondo es el Internado ja ja.
5. ¿Os apetecería si organizara una especie de "concurso" jaja? No sería un concurso real porque no creo que nadie quiera participar, y el premio consistiría en una entrada especializada para vosotros o (si acaso) algún relato o dibujo que pinte y os dedique. Pero si os interesa, es que me he quedado sin imaginación y, bueno, así participaríais en esta historia: decidme un nombre de chico y otro de chica, por comentarios si queréis, y su significado. Esto es muy importante si os interesa, porque elegiré, probablemente aquel cuyo significado sea más original o se ajuste más al personaje.
6. Bien sé porque me han leído cuatro gatos hasta hace nada, lo difícil que es empezar en Blogger. Así que aquí va un blog nuevo que me gusta y que os recomiendo totalmente para que le echéis un vistazo: Existence & Us
7. Pasaos por la pestaña de "Personajes", la estoy actualizando
. (IBA SIENDO HORA)
Nada más que añadir. ¡Un beso y dejadme vuestra opinión sobre este capítulo tan feo que vais a leer! :)
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Abby se masajeó el cuero cabelludo, acariciando sus largos mechones. Esta vez, se había puesto extensiones azul eléctrico que le llegaban por debajo de los omóplatos. Observó su atuendo, compuesto en su mayoría por prendas oscuras, y suspiró. No era demasiado alta, su cara era un mapa de pecas y no destacaba por ser especialmente simpática. Podía entender que Jay no se fijara en ella... Bueno, ni Jay ni nadie.
Exhaló abruptamente y se puso los auriculares. Comenzó a reproducir música de forma aleatoria en su móvil, y se quedó fija mirando a un punto opaco en la distancia.
-¿Te ocurre algo?- se giró sobre sí misma y observó a Louis, vestido con unos vaqueros oscuros y una sudadera del Manchester United. La miraba de forma casual.
-Nada en especial- se encogió de hombros y volvió a dejar su mirada perdida en el infinito- todo en general.
-¿Te apetece hablar con alguien?
Antes de que pudiera contestar, él ya se había acomodado a su lado, en el banco que había delante del parque. Había ido a la ciudad a hacer unas compras y, curiosamente, Louis andaba por allí también.
-Me gusta venirme aquí a pensar. Te aclara las ideas.
-Es bonito, sí- un atisbo de sonrisa iluminó sus ojos dorados-. Tranquilo, pacífico, luminoso... No coincide mucho con el perfil de la Abby que yo conozco.
-La Abby que tú conoces es en su mayoría una fachada. Ser borde es más sencillo. Evito caerle bien a la gente. Así nadie me quiere. Aunque a veces me gustaría que lo hicieran.
-¿Eres un poco paranoica?- le apartó un mechón de cabello escarlata de la cara.
-No. Todo es una jodida mierda. Y perdona por hablar así. Es fácil fingir ser una borde, y no gustarle a nadie, a fin de cuentas no los necesito. Pero, ¿no quiero ser yo quien dirija mi vida? ¿Quién decida si me apetece ser amiga de alguien o no?
-¿A qué te refieres exactamente?- se sentía confundido.
-Oh, ya sabes. Mi madre tiene planeado un futuro para mí. Era una idea atractiva al principio, pero ya no. No quiero vivir confinada en un mundo que sigue unos principios que a mí no me gustan. Quiero dictarme mis propias reglas. Y elegir mis propios amigos.
-¿Tu madre te selecciona los amigos?
-No, más bien los enemigos. Y me insta en los chicos en los que tengo que fijarme. Lo peor es que todo es un maldito plan con fines no demasiado buenos, que digamos.
-Vamos, que tu madre no es candidata al premio a la mejor progenitora del año.
Abby estalló en sonoras carcajadas. Le dolía el abdomen de tanto reír.
-Gracias.
-¿Por qué?- Louis le sonrió abiertamente, agradecido por ver algo de felicidad en su rostro, para variar.
-Hacía mucho tiempo que nadie conseguía hacerme reír. O que alguien se sentaba libremente conmigo a pasar un rato. Gracias, de verdad. Te deberé un favor.
-Puedes pagarte el favor acompañándome a Starbucks a tomar un café- se puso en pie y le tendió la mano-. Por cierto, lo que pasó el día de la librería fue todo un maquiavélico plan de distracción contra ti, pero sigo pensando que eres muy guapa. Y las mechas eléctricas te sientan muy bien.
Le guiñó un ojo y Abby tomó su mano, agradecida como nunca antes. Por una vez, alguien se había acercado a ella y la había tratado con cariño; y, sólo por una vez, ella no se había sentido en la necesidad de ser una cínica.
Mientras tanto, aquel viernes, Jay y Kathleen se hallaban en las proximidades del Internado, paseando a Barto.
-¿Y si nos ve Plassmeyer? ¿O la cacatúa? No quiero tener más problemas.
-Eh, Ojos Verdes- le respondió Jay en tono conciliador- hoy es el día libre de la Applewhite. Y Warwick está pavoneándose con esos gansos vestidos de Armani. ¿Quiénes son, por cierto? ¿Benefactores del Internado o algo?
-No sé. Pero ya sabes, Warwick se pavonea delante de todo el que lleve un maletín de Burberry consigo.
El tono irónico de Kathleen era, precisamente, una de las cosas que más atraían a Jay de ella. Le recordaba que la chica no era la típica mojigata esperando a su príncipe azul, sino que sabía ser ingeniosa y, a veces, hasta un poco sarcástica si lo pretendía. Se volvió a concentrar, para dejar de mirarla como un alelado.
-Jay, deja de hacer que salten chispas por todas partes- se quejó Kath-. Sé que mi presencia te pone nervioso- rodó sus ojos y se puso a dar vueltas sobre sí misma, de una forma bastante cómica.
Jay rió.
-Me aterras- se acercó un poco más a ella, quedando a varios pasos- al parecer, igual que yo te aterro a ti.
-Me aterra que seas un descerebrado- se defendió, y caminó lejos de él, realmente nerviosa- ahora sí que creo que deberíamos volver- miró el cielo- se acerca una tormenta.
¿Era una casualidad las inclemencias del tiempo, o sus "poderes" tenían algo más que ver?
Jay asintió y comenzó a caminar hacia el edificio. Barto lo siguió, y le empujó la pierna.
-¡Eh! Un chico duro...
Lo tomó con sus brazos y le acarició la cabeza, a lo que Barto le respondió con un lametón de mejilla, babeándole toda la cara. El perro salió corriendo y Jay lo seguía maldiciendo; quería agarrarlo y devolverle la jugada. Sin duda, era una escena tierna a la vez que simpática para Kath, que los seguía desde atrás, riéndose con fuerza.
-¡No escaparás, Barto querido, por mucho que lo intentes!
Estaban a unos metros de los traseros del Internado cuando el perro saltó con fuerza, y aterrizó sobre un trozo de chapa de coche vieja que yacía entre la hierba. La chapa se hundió, y con ella el animal.
Kathleen abrió los ojos de forma desmesurada.
-¿QUÉ HABÍA AHÍ DEBAJO?
-No sé- contestó Jay, con la preocupación tatuada en sus facciones.
Se acercaron y comprobaron que la chapa se había hundido, en efecto, dejando al descubierto unas escaleras mohosas y una habitación oscura sobre la que había caído Barto.
-Parece que nuestro amigo Barto ha roto la puerta de un pasadizo secreto.
Jay comenzó a bajar las escaleras con parsimonia. No quería encontrarse con escalones desmaídos o llenos de cucarachas. Kath lo seguía a una distancia prudencial, siempre tratando de no resbalarse con el moho que impregnaba la escalinata. El último escalón había desaparecido, así que tuvieron que dar un salto para caer al suelo.
-Qué susto nos has dado, pequeño- le dijo Kathy a Barto, acariciándole sus suaves orejas de color canela. El perro le respondió con un lametón cariñoso- Jay, ¿dónde estamos?- preguntó asustada, levantándose; el miedo apoderándose de ella otra vez.
-N-no sé- contestó Jay con los ojos vidriosos.
La estancia donde se encontraban era oscura y presentaba un aspecto dejado, con un toque siniestro. Habría podido pasar por un sótano en otras condiciones, si no fuera por la trampilla que delataba que no querían que se descubriera. Además, las paredes grisáceas a las que ilumina el débil rayo de luz que se filtraba en la habitación, tenían pintadas de color rojo sangre inquietantes.
Brotherhood. Infinite. Our inmortal dream. Traitors will pay us their treachery with their blood. *
Además de otras palabras en idiomas muertos como el latín o el griego clásico. ¿Qué era aquello?
Kathleen sorteó algo en el suelo y caminó hacia la pared a observarla de cerca.
-Eh... Kathleen- titubeó Jay.
Ella se volvió y lo miró con incertidumbre, ¿qué ocurría?
-¿Has... Has visto qué es con lo que has tropezado?
Kathleen miró sobre sus pies y dio un fuerte respingo, aterrorizada. El gran bulto del suelo no era otra cosa que, ¡un cuerpo humano! Estaba envuelto en una toga blanco roto, la cual se hallaba rasgada y manchada de sangre reseca. La cara estaba desfigurada debido a la sangre que había manado de las diferentes heridas y el tiempo; pero se podía notar por la forma de sus facciones que era hombre. Olía tan mal que, sin duda, llevaba muerto bastante tiempo, pero no tanto como para que hubiera empezado a descomponerse.
-Mira- señaló con un hilo de voz la nota que llevaba agarrada con un imperdible al pecho.
Ben Walsh. 22-09-2012 Traitors will pay us their treachery with their blood.
El supuesto Ben había sido cruelmente asesinado tan sólo tres meses atrás. Jay tomó, tiritando de pavor, su móvil y encendió la linterna que éste incorporaba. Alumbró la sala.
El fuerte estruendo que provocó el móvil al caer al suelo y romperse no se debió a otra cosa sino a que su dueño lo había soltado de tal impresión como le había causado lo que había visto: la sala estaba llena de cadáveres, algunos en mayor estado de descomposición que otros, pero todos desfigurados, envueltos en sábanas ensangrentadas y con notitas pegadas sobre sus pechos, en las que figuraban su nombre, la fecha de su muerte y aquella macabra frase.
Kathleen, después de haber proferido un nervioso chillido, estaba más relajada, pero el terror era hasta palpable en cada uno de sus movimientos.
-Vayámonos de aquí, por favor.
-S-sí...
Pero para su desgracia, no sería tan sencillo. Se habían alejado bastante de la trampilla, y ya no se distinguía el leve atisbo de luz que por ella se filtraba. Por no hablar de que, al romperse el móvil, habían perdido toda posibilidad de alumbrarse.
Guau, guau, se escuchó. ¡Barto! Kath corrió a través del depósito de cadáveres, procurando no pisar nada, hasta llegar al punto del que procedía el sonido. Barto, como bien lo había enseñado Jay, había seguido el olor a chocolate. Un momento... ¿chocolate?
A Kathleen se le iluminaron los ojos: ¡la cocina!
-¡Jay! Sigue mi voz, Barto ha llegado hasta una puerta que es la trasera de la cocina.
Jay tomó sus indicaciones y siguió su relajada voz a través de la penumbra, llegando a su lado.
-Quédate donde estás- le susurró con voz ronca.
-Tranquilo- y de repente las estrellas verdes habían desaparecido. Jay se asustó-. Pasa, ¿no?- le indicó a través de la rendija de la puerta.
Ambos llegaron, en efecto, a una escalera que conducía a la cocina, donde se estaba haciendo una olla de chocolate caliente para las visitas del director.
-Corre, antes de que vuelva Agnes.
Salieron pitando de allí porque ya se oían los gallos de la oronda cocinera, que cantaba soul mientras cocinaba.
La primera sala que estuviera cerca de la cocina era la biblioteca, así que allí entraron.
Oh, Dios, habían metido la pata. Las luces estaban apagadas, pero había un hombre mirando las estanterías de forma sigilosa, y una mujer delgada con un gorro negro escondida debajo del escritorio.
-¡Ladrones!- chilló Kathleen.
Las luces saltaron y se encendieron, debido sobretodo al efecto de Jay y sus nervios sobre el ambiente.
-¡Au! ¡Mi madre, qué dura está esta mesa!- la muchacha se había golpeado la cabeza del sobresalto de oír a Kath.
-Espera... Esa voz... Sissie, dime por lo más sagrado que no estás ahí- masculló.
Los ojos turquesas de Sissie se asomaron débilmente por encima de la mesa. Llevaba el pelo rubio platino peinado en dos trenzas, se había puesto un gorro de punto negro y se había pintado dos rayas de verde camuflaje debajo de los ojos. Para colmo, iba entera vestida de negro.
-Hola, amigos- musitó, intentando fingir una sonrisa.
-Por favor- Jay trataba de aguantar la risa- dime que no te has vestido así para venir hasta aquí. Pareces salida de un cómic de gángsteres, apunto de asaltar un banco.
-¡Quería meterme bien en mi papel!- se quejó, el rubor escalando desde su cuello a través de sus mejillas.
-Keegan, ya puedes salir.
Keegan siguió la orden de Kath y apareció tras la estantería, su metro ochenta y seis enfundado en un mono de neopreno negro, a conjunto con la máscara de esquí que llevaba. Se deshizo de ésta, dejando al descubierto su cara igualmente roja debido al bochorno.
-Bueno- comenzó Kathleen, cruzando sus brazos sobre su pecho- ahora explicadme por qué demonios os habéis colado aquí en plan clandestino vestidos como dos ladrones de película de comedia. ¿Tenéis complejo de Bonnie y Clyde** o algo?
Tragaron ambos saliva.
-Nosotros, esto, ejem...- Sissie no sabía qué responder.
-Sissie y yo estábamos preocupados porque Margaret estuviera cenando aquí en Nochebuena. Así que la buscamos en Internet, y no hubo resultados algunos. Como si no fuera una persona real. Habíamos venido para sacar algo en conclusión.
-Osea, os coláis en el Internado en mitad de las vacaciones vestidos como atracabancos, ¿sólo porque no hubo resultados de búsqueda cuando probasteis el nombre de Margaret en Internet?
-No es sólo por eso. Ya había algo extraño en torno a ella.
Y Sissie les arrojó la misteriosa carpeta J que habían descubierto ella y Keegan tiempo atrás.
Kathleen la abrió.
Pasó por alto la mayoría de los recortes de periódico, ninguno tenía mucha relación con el tema. Pero sí hubo algo que la alarmó: la foto del bebé.
-¿Qué pasa, Kath?- inquirió Jay, ya que ella se le había quedado mirando fijamente.
-E-e-eres t-tú.
-¿Cómo? Es imposible.
Pero tomó la foto que ésta le mostraba y se volvió frío como el hielo. El pelo rubio trigal, la nariz recta, los ojos marrón chocolate... Aunque el bebé de la foto sólo tuviera dos años, no había duda de que era él.
-J.D. Jay Dennison... Cómo no lo pensamos antes...- murmuró Keegan.
-Pero, ¿por qué tendría una fotografía mía? ¿Cuándo ha podido verme?
-Jay, ¿recuerdas el nombre de tu primer orfanato?
-Mmmm... No sé, tuve mi primera familia de acogida con sólo tres años, aunque creo recordar que se llamaba... McDonald... Tenía por nombre un apellido irlandés...
-¿McNamee puede ser?
-¡Exacto! ¿Cómo lo has sabido, Siss...?
Se calló al ver el monitor del ordenador que le enseñaba Sissie, en el cual brillaba una carpeta con aquel nombre.
Vale, Margaret había estado siguiendo sus pasos desde pequeño, pero... ¿Por qué?
-Ahora también me vas a decir que estoy loco si creo que Margaret es Gaelle Milner, ¿no?
Aunque era prácticamente imposible que la mujer se hubiera mantenido en las mismas condiciones físicas por treinta años, después de ser unos chicos con poder sobre el agua y el fuego respectivamente, perseguidos por algo que no sabían lo que era; nada era del todo imposible.
-¿Que Margaret es quién?
-Déjalo, Keegan, marchaos de aquí.
-Pero...
-No hay peros que valgan- la afable mirada de Jay se veía por primera vez fría, distante y lejana.
Una vez que sus amigos habían salido por la puerta, Kathleen se dirigió a él:
-Te llamaría loco por pensar que Margaret es la primera mujer inmortal, pero después de ver el depósito de los cadáveres de los enemigos de esa secta satánica... Bueno, voy a acompañarte en esta loca idea.
Empezó a caminar hacia la puerta.
-Kathleen, ¿adónde vas?
Barto la seguía. Miró sobre su hombro y se limitó a contestar:
-A un sitio donde deberíamos haber ido hace mucho tiempo. Hay más de una persona que nos tiene que dar explicaciones y respuestas. ¿Vienes o te quedas?
-Voy. Y... ¿Kathleen?
-¿Qué?- se giró sobre sí misma.
-Sé que soy tan exageradamente atractivo que te perturbo sólo con mi presencia, pero por favor, deja de hacer nevar. No llevo calzoncillos de pantalón para el frío.
*La traducción literal es: "Hermandad. Infinito. Nuestro sueño inmortal. Los traidores nos pagarán su traición con su sangre", para aquellos que a lo mejor no tengáis ganas de descifrar su significado.
** Bonnie y Clyde son dos populares forajidos, ladrones y bandidos de EEUU durante la Gran Depresión. Entre los años 1931 y 1934 fueron llamados "los enemigos del pueblo".
martes, 19 de marzo de 2013
Un pequeño premio para el blog
¡Hola corazones!
No me he olvidado de vosotros, pero tampoco vengo aquí con el capítulo 18. No os preocupéis, ya es oficial: LO TRAERÉ PARA EL VIERNES.
Así que, paso al tema de esta entrada: la encantadora Dillaardi (diseñadora de mi cabecera para más señas;)) me ha nominado en su blog Historias Entre Todos (pinchad sobre el nombre y os redirige) a un pequeño premio...
Las reglas son sencillas...
Si te han concedido este premio tienes que:
1) Nombrar y agradecer a la persona que te nominó
2) Responder a las once preguntas que te formulan
3) Enumerar once cosas de ti
4) Conceder el premio a once blogs con menos de 200 seguidores
5) Formular once preguntas para que respondan los blogs a los que les concedas el premio
6) Visitar los blogs que hayan sido premiados junto con el tuyo
7) Informar a los blogs de su premio
MIS RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS DE DILLAARDI:
1) ¿Cine o literatura?
Depende, te diría; hay muy buenas películas y muy buenos libros. Aunque yo soy más de los buenos libros.
2) ¿Tu red social favorita?
Twitter, a todas horas.
3) ¿De dónde viene tu nombre de usuario?
Bueno, es muy sencillo: Julia es mi nombre de pila, y me encanta (especialmente por su significado), por lo que siempre lo utilizo; M. es la inicial de mi primer apellido, el cual no me gusta mucho porque suelen hacer chistes estúpidos con él D:
4) ¿Género literario favorito, o prefieres un poco de todo?
Un poco de todo, sin duda :)
5) ¿A qué edad te empezaste a interesar por la lectura?
Pfffff... No lo recuerdo. Ha sido una cosa que siempre ha estado ahí; no sé, desde que aprendí a leer.
6) ¿Alguna fecha especial?
14 de febrero JAJAJA no sé... El día de Navidad, el cumpleaños de mi hermano...
7) ¿Te interesa lo más mínimamente la moda, sigues el estilo que te da la gana o pasas de todo ello?
No quiero sonar superficial, pero es cierto que me gusta la ropa y arreglarme. Por algo tendré la etiqueta de pija, aunque no sea cierta.
8) ¿Qué libro estás deseando leerte?
¡Ay ay ay! Tantos... La tercera parte de Divergente, Cazadores de Sombras, Oscuros y el Código Da Vinci los que más.
9) ¿Tienes algún ídolo?
Taylor Alison Swift, Bruce Springsteen, y mi madre y mi padre ja ja ja.
10) ¿Pasta carbonara o bolognesa?
Ambas ñ_ñ más quizás la bolognesa.
11) ¿Cuál es la situación más emocionante a la que te ha llevado tu amor por la lectura/un libro?
¿En qué sentido? ¿De algo que me haya ocurrido? Supongo que ahora en clase de Lengua que estamos haciendo una gymkana y tenemos que buscar un libro por el pueblo; y después continuar narrando la historia que se cuenta en él. O quizás cuando Simone Elkeles, autora de "Química Perfecta" me respondió un tweet JA JA JA.
ONCE COSAS SOBRE MÍ:
1. Parezco tímida, pero la gente que me conoce suele coincidir en que estoy loca.
2. Soy una pésima cantante, pero me paso el día torturando a los vecinos con mis gallos.
3. Creo que soy del 0.000000001% de personas que no se pasan el día soñando con ir a Tomorrowland.
4. Amo pintar; es una buena forma de canalizar mi energía.
5. Mi familia y mis amigos están por encima de todo para mí.
6. Para mí un libro es el mejor regalo que me pueden hacer.
7. Me encanta salir con mis amigos, ir a fiestas... Pero paso de la botellona y de hacerme la guay todos los viernes.
8. Dormir y comer son dos de mis actividades favoritas, a cualquier momento del día.
9. Sueño con cambiar muchas cosas en el mundo; pero como sé que no puedo, escribo esta historia y por lo menos hago algo diferente y dejo mi pequeña huella.
10. Católica, andaluza... Por tanto, el amor por la Semana Santa corre por mis venas.
11. Soy cursi, llorica y empalagosa; pero amo las películas románticas y los dibujos animados.
MIS ONCE NOMINADOS SON...
DreamHunter18 (antes llamada carolpiscis1803 ja ja) por BethKatil
April por Diario del Mar
Lucia A Pourtier por Ma Chérie Lady Artiste
Lucy Angela por Los Viajes Por Naralón
FoxFace por En las Alas del Sinsajo
Aguamarina por Letras de Amor
Amores en Páginas por Amores En Páginas
MBM por Ignis
Anna Murgui por Existence & Us
Lucía Horan por Ayúdame a ser transparente
Beid por A Través de la Historia
Y MIS PREGUNTAS PARA ELLOS SON...
1) ¿Por qué creaste el blog y qué ha sido lo mejor de él?
2) Tu mayor pasión.
3) Último libro que has leído que: te haya hecho reflexionar, te haya gustado mucho, te haya hecho reír y te haya hecho llorar (puede ser un mismo para todos; o uno para cada apartado).
4) ¿Cuál es tu película favorita y por qué?
5) ¿Tu plan perfecto para la tarde de un sábado?
6) El mejor recuerdo de tu infancia.
7) ¿Por qué empezaste a escribir?
8) ¿Qué es lo mejor de leer?
9) Lo que más te gusta de ti y lo que menos.
10) ¿Quién es tu cantante/grupo musical favorito?
11) ¿Algún sueño pendiente, planes para el futuro...?
Un beso y el viernes nos leemos :)
ACTUALIZACIÓN
Bueno, la maravillosa Criskti, una chica con unos blogs increíbles, entre los que os destaco En Una Familia del Capitolio y Catnip Mellark Everdeen, ambos fanfics de LJDH (tiene otros blogs que están fenomenal, pero sólo os pongo estos porque son los que, hasta ahora, me ha dado tiempo a ojear). Aparte de agradecérselo profundamente, claro está, he decidido que voy a contestar a sus preguntas, puesto que lo demás ya lo he hecho previamente... Así que aquí tenéis mis nuevas contestaciones a sus preguntas:
1) ¿Te afecta lo que los demás digan de ti? Mentiría si dijera que no, aunque hay ciertas cosas que me son indiferentes, sí es cierto que hay otras que me molestan o me hacen recapacitar aunque no debiera.
2) ¿Cuál es tu canción favorita? Una pregunta difícil. No tengo exactamente una canción favorita, tengo varias, dependiendo del género: muchas de Taylor Swift, depende del momento; "The River" y "Hungry Heart" de Bruce Springsteen; "I want to break Free" de Queen; "Antes de que cuente 10" de Fito y Fitipaldis; "Bendita tu luz" de Maná; "How To Save a Life" de The Fray; "Let it be" de The Beatles; "Imagine" de John Lennon; y "Perfect" de P!nk. Son pocas eh (?)
3) ¿Tienes sueños por cumplir? Uf, sí, creo que los que más poder publicar alguno de mis escritos y descubrir un avance científico contra alguna enfermedad que asedie al mundo moderno, como el cáncer, el sida o el Alzheimer.
4) ¿Qué te inspiró para crear el blog? Siempre me ha gustado escribir, y especialmente, esta historia tenía ganas de compartirla porque era la historia que a mí me gustaría leer. Aquí en Blogger encontré el lugar perfecto para publicarla.
5) ¿Cuál es tu libro favorito? Aunque suene típico, la trilogía de "Los Juegos del Hambre"
6) ¿Qué buscas nuevo en tu vida? No sé, me gustaría encontrar nuevos amigos, conocer mundo.
7) ¿Qué sensación sientes más a menudo? Tranquilidad y paz, alegría y a veces algo de inseguridad.
8) ¿Tu vida ha cambiado desde que creaste el blog? En el sentido de que he conocido personas encantadoras y mi historia está ganando muchos seguidores (incluso mis amigas reales me leen) pues sí.
9) ¿Cual es tu animal favorito? Los delfines, son tan inteligentes...
10) ¿Cuántos novios has tenido? JAJAJAJA ninguno xD
11) ¿Te gusta comer? Llámame lo que quieras, pero es de mis actividades favoritas ñ.ñ
RE-ACTUALIZACIÓN
La encantadora Lucy Angela, del blog Los Viajes por Naralón, me ha re-nominado a una serie de nuevas preguntas, así que aquí llegan mi contestación a ellas. PD: Muchas gracias por nominarme, cielo, sabes que tu historia me fascina.
1) ¿Te gusta leer? ¡Por favor! Es una de mis actividades favoritas; el segundo mayor placer de la vida :)
2) ¿Cuál es tu libro favorito? La trilogía de "Los Juegos del Hambre", aunque creo que en estos momentos, "Bajo la Misma Estrella" le pisa los talones en cuanto a libro inolvidable se refiere.
3) ¿Qué estación del año te gusta más? El final de la primavera y verano.
4) ¿Carne o pescado? En ambos sentidos de la expresión, carne.
5) Película favorita: Mejor... Imposible.
6) Parte del día que te gusta más: la media-tarde. (Y la noche, sólo si hay algún plan ja ja)
7) ¿Por qué creaste tu blog? Quería compartir mi historia con todo el mundo, llegarles de la misma forma que mis autores favoritos lo hacían conmigo. Y, aquí era el mejor sitio que encontré.
8) ¿Te arrepientes de haberlo creado? ¡Jamás!
9) ¿Por qué? Porque me ha permitido conocer personas e historias maravillosas.
10) ¿Tiene el éxito que esperabas? Bueno, sí, quizás más del que esperara. Quienes lo leen coinciden en que les gusta mucho, lo cual es una gran satisfacción para mí :)
11) Cinco cosas que te gustaría hacer antes de morir: viajar alrededor del mundo, terminar la carrera que deseo, publicar un libro, formar una enorme familia y cambiar algo malo de este mundo (o, al menos, hacerlo un poquito mejor).
RE-RE-ACTUALIZACIÓN
Mi buena Nicole Gomez, de Amores en Páginas, un encantador blog, me ha vuelto a nominar. ¡Muchísimas gracias por permitirme este privilegio, me siento halagada, uf!
1) ¿Cuáles son tus tres libros favoritos y tus personajes favoritos de ellos?: "Los Juegos del Hambre", y de éste Finnick y Peeta; "Bajo la misma Estrella", y sus protagonistas, Hazel y Augustus; "Divergente", y su coprotagonista Cuatro/Tobias. (Me ha sido muuuuy difícil seleccionar tan sólo tres libros, Dios)
2) ¿Por qué empezaste a escribir?: Tengo una imaginación exacerbada y mil historias circundaban por mi cabeza. Añadiendo lo que amo la lectura; bueno, fue algo que surgió así, sin más, mientras escribía una redacción para el colegio y me di cuenta de cuánto me atraía todo eso de contar historias.
3) ¿Qué te motivó a leer?: Mis padres son grandes ratas de biblioteca; desde que aprendí a leer, se ponían conmigo, me compraban cuentos y me contaban historias antes de dormir. Así fue como descubrí lo hermoso que era, y comencé a desear libros por mí misma.
4) ¿Hay algo o alguien que te inspire? ¿Quién o qué es?: mi familia, sobretodo y mis cabezonadas por querer demostrar que soy capaz de hacerlo.
5) ¿Día o noche, qué prefieres? ¿Por qué?: Depende de la situación, a veces, prefiero el día porque me siento más viva; otras, la noche me relaja y me incita a tranquilizarme.
6) ¿Hay algo o alguien que extrañes? ¿Quién o qué es?: Mi abuelo. Falleció dos semanas antes de mi segundo cumpleaños, pero sigue siendo una de las personas más importantes para mí.
7) Si pudieras cambiar algo del mundo, ¿qué sería?: las injusticias sociales: acabaría con la desigualdad social, el hambre, la pobreza, las guerras y las marginaciones.
8) ¿Cuál es la frase de un libro, película o algo que más te ha gustado? ¿Por qué?: No puedo decidirme por una. Creo que hay demasiadas buenas citas para mencionar una sola.
9) ¿Qué es lo mejor de tu vida?: Mi familia y amigos; la suerte que he tenido por nacer donde he nacido.
10) ¿Cuál es tu color favorito?: Rosa y azul noche.
11) ¿Cuál es tu lugar favorito?: La casa de campo de mi tía y el lugar al que voy de vacaciones, me traen muy buenos recuerdos de la infancia.
Y, bueno, se me olvidó en la primera actualización escribir once cosas sobre mí, así que tendré que torturaros con 33 FACTS.
1. Hablo hasta por los codos, sólo necesito coger un poco de confianza.
2. Me encantan las personas que sonríen, sonreír y, sobretodo, lograr sacarle una sonrisa a alguien que está triste.
3. Tengo más de cincuenta borradores de novelas; me encanta sacar una historia de cualquier parte, ¡especialmente de mis sueños! :)
4. Odio la hipocresía y las mentiras; soy incapaz de guardarme lo que pienso para mí.
5. Me encantaría tener la suficiente fuerza de voluntad para marcharme de voluntaria a una ONG o para ser médico.
6. Me llaman empollona, aunque sólo soy trabajadora y responsable; estudio lo necesario para sacar buenas notas.
7. Creo en Dios y en la ciencia a la vez.
8. A veces peco de confiada respecto a las personas.
9. Da igual lo mucho que discuta con mi madre; ella sigue siendo un modelo a seguir para mí.
10. Mi hermano pequeño es una de las personas más importantes y cercanas que hay en mi vida.
11. Nunca sé qué decir cuando conozco a alguien nuevo, pero en cuanto hablamos dos veces, ¡ya no hay quién me calle!
12. No tengo mucha idea de lo que quiero estudiar, porque se me dan bien ambas áreas; pero creo que tiro más por ciencias.
13. De pequeña pensaba que iba a ser artista porque adoraba (y adoro) dibujar.
14. Tengo cientos de dibujos que he ido pintando desde los dos años hasta ahora. Todos cuentan una historia.
15. La astronomía ha sido algo que siempre me ha atraído.
16. Pienso que mi padre es una de las personas más inteligentes que voy a conocer; me ha enseñado muchísimo.
17. De pequeña, tenía muchísimos conocimientos sobre animales y plantas, los cuales aún no he olvidado.
18. He crecido tan cercana a mis primos, que son como hermanos para mí. Tengo muy buenos recuerdos con ellos.
19. Mi abuela materna es una de las personas más importantes para mí.
20. Soy una melómana: no imagino la vida sin música en ella.
21. No tengo un género musical o literario definido; me gusta experimentar un poco de todo.
22. El teatro ha sido una de mis grandes debilidades. Cuando era más joven, participé en varias obras de teatro. Y además acostumbraba a grabar vídeos de películas inventadas por mí.
23. Creo que cada persona tiene un algo único y especial que la hace ser bella.
24. Tengo una biblioteca de oro, con todos esos libros que me gustaban de pequeña y he leído mil veces: Fairy Oak, que fue por años mi serie de libros favorita; Matilda, un encantador libro que he releído al menos quince veces; y la serie de Molly Moon (gracias a la cual me siento interesada en el mundo del hipnotismo).
25. No suelo ver tanto la televisión; aunque sea cómico, lo que más me gustan son las novelas de época, como "El secreto de Puente Viejo" ja ja ja.
26. Todos los personajes masculinos que me gustan de un libro acaban siendo mis amores platónicos. Quizás por eso mis altas espectativas respecto a los chicos.
27. Igual que me encanta estar tranquila leyendo o pintando; también adoro pasar tiempo con mis amigos y disfrutar de todos los momentos que me regale la vida.
28. Amo el lugar en el que vivo; aunque a veces extraño vivir en una gran ciudad.
29. Suelo esperar demasiado de todos, y que todo llega muy rápido. Por eso termino decepcionándome casi siempre.
30. Nunca me maquillo en exceso, o uso tacones altos. Mido alrededor de 1'71 y, bueno, quiero explotar el encanto que quiera que tenga al natural.
31. Soy un poco diferente, en el sentido de que siempre he estado más centrada por lograr mis metas.
32. Trato de ser la mejor persona que puedo.
33. El chocolate, el olor a ropa nueva, cuando cesa la lluvia y sale el arcoiris... Me encanta observar y disfrutar de los pequeños detalles que nos ofrece la vida.
Y, finalmente, terminé con este premio. ¡Gracias a todos los que me nominasteis! ¡Muchos besos! Julia M.
viernes, 8 de marzo de 2013
Noticias: contacta conmigo
¡Hola! ¿Cómo estáis? Siento mucho desilusionar a todos aquellos que esperaran el capítulo 18; hoy estoy aquí por otro motivo.
Veréis, cuando creé este blog, en la primera encuesta que hice, me votaron sólo dos personas. En ésta de momento, 17. Ya hay 10 seguidores y, como podéis comprobar, las visitas han subido notablemente
Sin embargo, mis amigas insisten en que dé más a conocer el blog, porque les gusta y creen que podría llegar a ser famoso (bonitos sueños).
Así que, las he nombrado mi "Departamento de Recursos Humanos y Relaciones Públicas" JA JA JA.
Os explico: estamos en proceso de crear varias redes sociales, cuya finalidad además de dar a conocer esta historia es, que si queréis contactar conmigo, os sea mucho más fácil.
Yo tendré acceso a todas las cuentas y, si me mandáis mensajes o algo (cosa que dudo que ocurra) seré yo personalmente quien los conteste. Sin embargo, la mayoría de las actualizaciones de estas cuentas las llevarán ellas.
Rosa María se encargará de Tuenti. Sé que Tuenti es una red social muy privada, pero nosotras no vamos a miraros el perfil ni nada. Publicará actualizaciones del blog, quizás alguna pequeña entrada, fotos relacionadas con la historia...
Como sé que algunos seréis reacios a ello, si queréis, podéis seguir nuestro Twitter, que lo manejará principalmente Mari Ángeles. No es por intentar ganar seguidores, pero damos follow back.
Por último, Claudia se ocupará de todo lo demás: del correo (aunque el correo lo abra y conteste yo de todas formas) y quizás se cree un perfil en Blogger.
Os dejo todas las redes para que podáis contactar conmigo, si queréis:
Tuenti: Hijosde AguayFuego
Twitter: @suenosdetinta (no me dejaba poner "sueños"
Correo electrónico: suenosdetintaypapel@gmail.com
Una vez más, os lo agradezco todo, absolutamente todo.
¡Por cierto!, lo olvidaba. La semana que viene termino los exámenes, así que esperad pacientemente que pronto tendréis capítulo nuevo.
¡Un beso!
Julia M.
jueves, 28 de febrero de 2013
Capítulo 17: La reina blanca.
Buenas a todos mis corazones. ¿Cómo estáis? ¿Andáis de exámenes? Yo sí, de hecho, en estos momentos debería estar estudiando, pero miradme, aquí estoy. Sé que el principio del capítulo puede llegar a ser muuuuuy aburrido, lo siento, pero es que hay cosas que aunque ahora no parezca que tengan sentido, tienen su por qué. Y siento que llevéis algunos esperando con ansias y os decepcione, no es una de mis mejores creaciones pero, en fin... El siguiente prometo que guarda un par de sorpresas:) Bueno, no tengo mucho más que decir, quería sólo agradecer a todos los que me leéis, para mí es un sueño que os guste esta pequeña historia que se me ocurrió tal día como hoy. ¡Un besazo y espero vuestros comentarios, vuestras críticas... Lo que queráis! :)
Kathleen volvió a pasar la plancha a través de sus mechones, el vapor manando de su cabello. No era tarea fácil lograr que su rizada melena quedara completamente lisa, por eso casi nunca lo intentaba. Sin embargo, para celebraciones como hoy, le gustaba verse arreglada.
Se retiró del lavabo, salió del pequeño cuarto de baño y volvió a su habitación. Tomó el vestido que había dejado sobre la cama y se lo puso. Era negro, de cuello cisne y con algunas pasamanerías debajo del pecho. Había pertenecido a Ellen, una de sus madres adoptivas y, por algún inexorable motivo, le tenía especial aprecio. Se puso también las medias de fantasía gris platino, y los tacones negros. Volvió a caminar hacia el cuarto de baño.
"No pasa nada, Kath", le dijo a su reflejo, inspirando, "sólo es una cena de Navidad", se dio una capa de polvos faciales y se pintó los labios con brillo rosa, "sólo otra cena más", se puso los pendientes y se pasó el rímel, "no tienes por qué estar nerviosa", expiró. Demonios, sí tenía por qué estar nerviosa.
Estaba sola con Jay y un grupo de personas cuyas intenciones con ella eran dudosamente buenas, en un internado perdido en mitad de ninguna parte, en un frío día de Nochebuena. ¿No sonaba todo a película de terror?
"Te sugestionas demasiado, chica", se convenció, mientras tomaba el abrigo y salía de la habitación.
Bajó al vestíbulo, donde la esperaba Jay. Se había vestido con una camisa celeste claro, que reflejaba el brillo de sus ojos.
-Hola, ¿listo?
-Sí- le dijo, una tímida sonrisa dibujándose en su rostro- todo lo que podría estarse.
-¿Nunca has estado en una cena de Nochebuena?
Jay negó con la cabeza, y exhaló un entrecortado suspiro.
-Mi primera familia de acogida no la recuerdo, tenía sólo tres años. Después, estuve cinco años viviendo con unos testigos de Jehová, y ellos no celebran ningún tipo de fiesta. Mi última familia de acogida me devolvió al Internado a los dos meses de conocerme, incluso antes de que llegara Navidad.
Su expresión era algo alicaída. Kathleen esbozó una sonrisa en señal de empatía.
-Bueno, hoy descubrirás la magia de la Navidad.
Jay asintió y se dirigieron al comedor del Internado, aunque ninguno de los dos esperaba descubrir aquella magia.
Jay abrió la puerta con sumo sigilo, y asomó la cabeza a través de una pequeña rendija, estudiando la situación.
-Señor Dennison- carraspeó el director, al notar su presencia- pase, por favor.
Abrieron plenamente la puerta y entraron.
El director los fulminó con la mirada.
-Creía que ustedes dos no podían ir juntos- comentó.
-Nos encontramos en la puerta- se apresuró a responder Kathleen.
El director asintió y se acercó a ellos. Llevaba un anticuado traje de chaqueta gris, a juego con su mirada depredadora, que parecía estar perforándoles la vista a los chicos.
-Vengan y conozcan a nuestra pequeña, familia.
Los condujo por la inmensa sala.
Tras la barra de la cafetería, se apoyaba Abby, inmersa en contestar los mensajes que recibía su móvil. A diferencia de Kath, ella se había rizado el pelo, y se lo había teñido con mechas de un sucio color magenta, a juego con su ceñido top de brillantes.
-Ey- musitó cuando los vio, dedicándoles la mueca más parecida a una sonrisa que era capaz de ejecutar.
Un poco más a la derecha, poniendo los cubiertos en la mesa, estaba doña Ida. Como de costumbre, se había embutido en un vestido hortera de estampados estridentes.
También se andaban pavoneando por allí Aurora, con su triangulada cara; y el doctor Greyback, tan serio como siempre.
-Bueno, creo que a todos los conocen- dijo el director, y movió la cabeza hacia la puerta que comunicaba el comedor con la cocina.
Los chicos se giraron hacia ella, y vieron salir a Margaret, quien, por su expresión, tenía las mismas ganas de ser partícipe en aquella cena que ellos.
-Hola, chicos- comentó, sus ojos marrón claro oscurecidos y sin vida.
Finalmente, salió tras ella una mujer portando una bandeja con un gran pavo en salsa. Ella sí que les era completamente desconocida.
-Oh, perdonen, es verdad.
Cuando la mujer llegó a la mesa, don Warwick se puso a su vera y les dijo:
-Mi mujer, la madre de Abigail.
La señora les dedicó una gélida sonrisa. Sus labios carnosos y sus pómulos salientes eran, obviamente, fruto de una cirugía. Además, era, al menos, diez centímetros más alta que Abby. Sin embargo, la piel estirada de un blanco impoluto, los fríos ojos de ese glacial azul claro, y el pelo rojizo demostraban su parentesco.
-Un placer conoceros, chicos, estaba intrigadísima. Abigail habla mucho de vosotros.
-Eh... Gracias- contestó Jay confundido- el placer es nuestro, señora Rumsfeld.
Las comisuras de la boca de la mujer se elevaron hasta formar una mueca de desagrado.
-Llamadme Grace, si nos os importa. Rumsfeld es agua pasada- y besó al director.
Ugh, asqueroso.
Tomaron asiento en la mesa: Jay a la derecha del director y a la izquierda del doctor y de Grace; Kathleen entre Margaret y Abby, y enfrente de Ida.
-¿Podemos empezar a comer ya? Es que se va a enfriar la comida- inquirió la prefecta, el gusanillo del hambre impreso en su gesto.
-Sí, Ida, puedes empezar- resopló Abby.
Acto seguido, la mujer se tiró sobre el plato de langostinos, y se puso a engullirlos de cinco en cinco. Los demás comenzaron a comer también.
Kath apenas probaba bocado, miraba alternamente a todos los presentes, sin saber bien qué esperar.
-Y... ¿Os gusta el Internado, chicos?- comenzó la madre de Abby, cortando un pedazo de rosbif.
-Sí, claro- le contestó Kathleen, tratando de esquivar su mirada.
Se centró en estudiarla y descubrió algo que la dejó fría: sobre la muñeca de Grace se perfilaban las letras griegas de Alfa y Omega, "El principio y el fin". Estaban marcadas del mismo modo que el tatuaje del infinito en la muñeca de Abby, de una forma que quedaba impresa en la piel, como hecho a conciencia.
Tragó duró.
-¿Cómo que estás tú aquí, Margaret?- se interesó Jay. Las palabras le salieron casi por accidente, sin pretenderlo siquiera. Temía que hubiera metido la pata.
Miró al doctor Loick, quien fulminaba a la bibliotecaria con la mirada. Ésta se apresuró a limpiarse las comisuras de los labios con una servilleta y a responder:
-Oh... Ya sabes. Iba a estar sola en casa y el director se ofreció cordialmente a invitarme a cenar con su familia.
-Realmente, ¿ustedes son familia? Si no es entrometerme en sus vidas privadas- siguió Jay, en sus trece.
"¿A dónde quieres llegar, rubio?", le gritó Kath con la mirada. La tensión en el ambiente se podía hasta cortar con un cuchillo, no necesitaban que Jay añadiera incomodidad al asunto.
Aurora se aclaró la garganta, y movió su alargada cola de caballo a ambos lados de la cabeza.
-Sí, digamos que somos muy amigos, pero nos hemos criado muy unidos.
Abby resopló, y miró a Jay de forma muy tentativa.
-Bueno, creo que podemos pasar al postre- trató de retomar Grace la conversación.
No es que les apeteciera mucho, algo les decía que habrían envenenado la tarta o que contendría una bomba al estilo Peter Pan, quién sabe.
Finalmente, todos accedieron y se dirigieron al salón a comer el postre.
Kath se sentó en el mismo sofá que Margaret.
-¿Quieres mi pedazo de tarta?- le tendió el plato de desmoronado pastel de fresas.
-Crees que tiene matarratas o que está hecha con cuchillos, ¿eh?- le dio un suave codazo y le sonrió de forma cómplice.
Un poco más allá, sentados en una mesa camilla, estaban Jay y Loick, jugando al ajedrez.
-Mueve tú- le indicó el doctor, moviendo la cabeza hacia las fichas negras.
Jay titubeó un poco, tomó un alfil y lo cambió de posición varias casillas en diagonal. El señor Greyback le sonrió astutamente, los afilados dientes asomándole.
-¿Te gusta el ajedrez?- le preguntó, moviendo un peón. Era un movimiento sin mucho sentido; sólo servía para dejar descubierto al rey.
-S-sí- la voz le temblaba- me enseñó mi tutor en el orfanato, era un gran aficionado.
El doctor Greyback se apoyó el rostro sobre la mano, y volvió a sonreír de manera desafiante.
-Debió enseñarte ciertas cosas.
Agarró con fuerza la reina blanca y la movió, matando al alfil negro de Jay.
-Jaque.
Mientras Jay movía un peón, él seguía hablando.
-¿Ves a la reina? Es mi figura favorita. Parece tan vulnerable; pero sabe moverse con sigilo, por todas las direcciones. Es una asesina mortal- su cara se arrugó, sonriendo de nuevo.
-Es una forma muy drástica de ver el juego.
Loick se inclinó hacia atrás, soltando un sonido gutural que parecía una carcajada. El maloliente tufo del alcohol taponó la nariz de Jay.
-Es mucho más que un juego- se volvió hacia delante, acercándose más y más al chico- es la vida. Tienes que estar atento, fijarte bien. Siempre tienes que ir un paso por delante, calcular tu jugada. Tú ibas esperando comerte a mi rey, pero no habías contado con mi movimiento. Si sigues así, querido Jay- la conversación comenzaba a convertirse en un susurro, algo entre ellos dos- algún día, quizás, un movimiento te contamine.
Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Jay. Ese color de ojos... ¿Dónde lo había visto antes? Lo asociaba con un mal recuerdo.
¿Por qué en torno a esas personas todo eran malas vibras?
-o-
Clic, clic, clic. El sonido del tecleo inundaba la habitación. La chica se apresuraba a escribir algo en la barra de navegación de Google.
De repente, la puerta se abrió.
-Sissie... ¿Qué estás haciendo?- le preguntó Keegan, sorprendido.
Se suponía que, tras la cena de Nochebuena, Sissie iba a ir a una fiesta a la casa de campo de la familia Lloyd con Keegan.
-Estoy... Buscando una cosa- le contestó, sin apartar la vista de la pantalla. Agitaba el ratón a través de la mesa, sus ojos vagando y leyendo la información ante ellos.
-Sissie, cariño, no es por ponerme pesado, pero mi hermano nos está esperando abajo en el coche. ¿Tan importante es lo que estás buscando?
Sissie se volteó hacia él y lo miró, sus límpidos ojos turquesa muy abiertos.
-Estoy... Preocupada.
-¿De qué, cariño?- se acercó a ella y la tomó de las manos. Jugueteó, pasándole suavemente los dedos sobre sus nudillos y besándoselos- Me lo puedes contar, ¿sabes?
-No sé, creo que tienes razón.
-¿Sobre qué?
-Sobre... Margaret. No sé, fue como una iluminación que tuve esta tarde, cuando hablé con Kathy y me dijo que la bibliotecaria también estaba en la cena. Todos sabemos que cuando el director deja entrar a alguien a su clan, es porque es de los suyos.
-¿Y qué piensas hacer?
-Mira.
Le mostró los resultados de búsqueda. Había distintas ventanas abiertas, y en cada una había buscado uno de los titulares de periódico que escondía Margaret en su carpeta. No había nada llamativo; todo eran historias inconexas sin ningún punto común, sin nada que las pudiera relacionar.
Keegan se inclinó sobre la pantalla, cliqueó dos veces y abrió una nueva pestaña.
-¿Por qué no probamos a buscar el nombre de Margaret?
Tecleó Margaret Barrett.
-¿Qué estamos buscando exactamente?
-Facebook, MySpace, blog, noticia de periódico que la relacione con un delito. Premio Nobel que haya ganado. Su diploma de universidad. Lo que sea.
Keegan calló y miró la pantalla, abriendo los ojos como platos. Sissie estaba igualmente anonadada.
Ni redes sociales, ni blog, ni nada.
No hay resultados para su búsqueda, era todo lo que inundaba la pantalla del monitor.
Como si Margaret no fuera real. Como si no existiera.
-o-
-Barto, shhh, ven, bonito- susurró Kathleen en la penumbra.
-¿Quién es Barto?- dio un respingo al oír la voz a sus espaldas. Se volvió rápidamente.
-Eh...- se mordió el labio y encaró a Jay- nada. Creo que estás un poco obsesionado. Sólo decía, um, que es muy bonito el cuadro que pintó, eh, Sissie.
-No conocía la faceta de artista de Sissie- las comisuras de los labios de Jay se fueron elevando poco a poco, hasta formar una amplia sonrisa.
-Es, um, un secreto de Estado o algo así- comentó Kath, pasándose apresuradamente las manos a través de su cabello.
-¿Y contabas lo de que te gusta el cuadro para quién, para ti misma o para ese cachorro de pastor alemán que se revuelca en tu alfombra?- levantó la vista y sobre la cabeza de Kathleen, descubriendo a Barto corretear tras de ella.
Kath suspiró.
-Soy una pésima mentirosa, lo sé- tomó a Barto entre sus brazos, lo acarició y dejó que babeara toda la cara de Jay- la madre de Sissie quería deshacerse de ellos. En teoría, se lo hemos vendido a la madre de Abby.
-No creo que en casa de Grace Rumsfeld haya más perros aparte de ella- aguantó la risa-. Bueno, sí, su hija. Y el director. Aunque creo que ni los perros son tan animales como ese hombre. ¿Recuerdas la cabeza de elefante en su despacho?-se estremeció.
Una sensación de frío hielo se deslizó a través de Kath, inundándola.
-Bueno- comenzó, sólo por sacar conversación y evitar los pensamientos sobre animales muertos que se sucedían en aquellos momentos en su mente- ¿A qué has venido, a averiguar lo del perro, o hay algo especial que quieras decirme?
Jay se inclinó hacia delante, quedando a escasos centímetros de ella, sus rostros tan cercanos que podían sentir el aliento y la respiración del otro.
El pulso de Kath se aceleró, el corazón a punto de salirse de su pecho. Tragó duramente saliva.
-No te asustes, Ojos Verdes, no te estoy rozando- la tranquilizó Jay con su calmada voz. Podía sentir el miedo que se apoderaba de ella.
Sabía que aquello no estaba bien. Sabía que debería dar varios pasos atrás como mínimo. Y, sin embargo, allí estaba esa extraña atracción que la anclaba al suelo. Sus pies se hacían pesados y se negaban a responder ante la alarmante orden de su cerebro de poner distancia entre ellos. Ese magnetismo que crecía entre ellos no podía augurar nada bueno.
-Relájate- siseó.
-Lo estoy- le contestó ella, fallando en el intento de sonar casual.
-La puerta congelada te delata- apuntó.
Miró sobre su hombro, a la puerta entornada tras de ella. En el punto donde tenía apoyada la mano-algo húmedo debido a la fría y pesada tormenta que se cernía sobre el Internado- se había formado una gruesa capa de escarcha. Odiaba sus poderes.
Y odiaba la forma en que Jay era tan sibilino. Sin embargo, de cierto modo la inteligencia del chico era motivo de su adoración, junto con tantas otras cosas.
-No me entretengo más, aunque sabes que adoro tu compañía, ejem, que tenemos cosas que hacer- murmuró, la sombra de una sonrisa dibujada en su rostro-Margaret me ha dicho que trataría de entretener al director y su pandilla. No sé ya si la bibliotecaria es de fiar, pero no tenemos mucho más a lo que aferrarnos. Sígueme.
¿Por qué estaba siguiendo a Jay en mitad de la penumbra? Sí, dudaba que, precisamente él, la fuera a asesinar a sangre fría, pero no es que fuera la idea más inteligente que los encontraran perdidos en mitad de la noche. Ay, Dios santo, se estaba volviendo paranoica.
Llegaron al final del pasillo de la segunda planta.
-¿Qué estamos haciend...?
-Chst- fue el único sonido que profirió, mientras forcejeaba con la cerradura de lo que, aparentemente sólo era un armario de la limpieza.
Cuál no sería la sorpresa de Kath cuando lo abrieron y descubrieron un pasadizo que conducía a algún lugar cavernoso.
Se colaron y comenzaron a subir las estrechas escaleras de caracol. Eran de piedra caliza, oscuras, silenciosas y mortíferas. El agua se filtraba a través de la numerosas grietas de sus paredes, empapándoles las cabezas. Por no hablar de las telarañas que pendían del techo, y ese halo de misterio que los envolvía. Cualquier mínimo sonido habría parecido peligroso allí.
Siguieran andando a ciegas, hasta subir encima del todo y hallar una puerta que, al abrirla, no era otra cosa que una de las estanterías de la buhardilla.
-¿Cómo lo has sabido?
-No lo sabía- se sonrojó Jay, tomando un catalejo del suelo y llevándolo sobre su ojo- sólo quería probar a ver a dónde íbamos.
-Pues acertaste- Kathleen se sentó en el frío suelo de madera, y estudió atentamente la estancia. Seguía resultándole mágicamente atractiva.
Observó un gran baúl de caoba un poco más allá de la ventana. Se acercó y se agachó a su lado.
-¿Necesitas ayuda?
-No soy tan manitas como tú, pero espero que si tiene la llave puesta podré abrirlo.
Jay se sonrió y volvió a su ensoñación leyendo las contraportadas de los libros de la estantería. Todos eran de temas fantásticos.
Kath terminó su guerra contra el cerrojo y abrió el baúl. Nada más hacerlo, el olor a tinta, moho y papel antiguo llenó el ambiente. Miró detenidamente el contenido. Sólo había cartas, cartas y más cartas. Alguna fotografía extraviada, algún diario, papel de envolver regalos...
Tomó varias cartas y las apoyó sobre su regazo.
-¿Algo por ahí?
-No gran cosa. Son correspondencias entre una tal Rosalina Witter y un matrimonio, los Morris. A ver...- sopló el polvo sobre los nombres de los remitentes- Bessie y Roy Morris.
-¿Algo que nos pueda servir? Leámoslas.
-Eso es violar la intimidad de las personas ajenas, Jay.
-Ya, pero a lo mejor esas personas son las que traman algo contra nosotros, ¿no te parece?
-También es cierto- recapacitó.
Así es como ambos se encontraban abriendo sobres raídos con sellos coloridos de Edimburgo y Belfast, principalmente. Aunque había unos cuantos de Londres.
-¿Qué tienes tú?- inquirió Kathy.
- "Belfast, 8 de noviembre de 1993
Kathleen, ignorando la estupefacción que le producía el hecho de que quien fuera mentara a los Greyback y Aurora como algo malo en aquella carta, pasó a leer la suya.
-"París, 17 de julio de 1996
-Yo tengo otra cosa aquí- comentó Jay, metiendo la cabeza en el baúl-. Mira- le mostró un pedazo de papel con los bordes quemados.
-¿Qué pone?
-Hijos de agua y f. Se ha borrado lo otro. ¿De veras crees que esto es importante para nosotros en algo?
-G y C eran Gill y Cedric, querido. Ésa es la prueba de que no murieron, sólo huyeron y tomaron una identidad secreta; y lo de "Hijos de agua y f" debe ser algo importante relacionado con ellos.
-¿Cómo estás tan segura, 007?
-El baúl es de Gaelle Milner, su tutora.
-De eso sí que no tienes pruebas.
Kathleen bajó la tapa del baúl y Jay leyó claramente en la etiqueta: Gaelle P. Milner.
Jay sonrió abiertamente.
-Vaya, yo dándomelas de detective y el verdadero cerebro pensante eres tú.
-Bueno...- Kathleen enrolló un mechón de pelo en su dedo, sonrojándose- Ahora tenemos muchas piezas del puzle, nos falta encajarlas y darles sentido.
-Vale- le guiñó un ojo-. Realmente, me gusta la idea. Se te ve muy atractiva cuando estás investigando.
-o-
-Barto, shhh, ven, bonito- susurró Kathleen en la penumbra.
-¿Quién es Barto?- dio un respingo al oír la voz a sus espaldas. Se volvió rápidamente.
-Eh...- se mordió el labio y encaró a Jay- nada. Creo que estás un poco obsesionado. Sólo decía, um, que es muy bonito el cuadro que pintó, eh, Sissie.
-No conocía la faceta de artista de Sissie- las comisuras de los labios de Jay se fueron elevando poco a poco, hasta formar una amplia sonrisa.
-Es, um, un secreto de Estado o algo así- comentó Kath, pasándose apresuradamente las manos a través de su cabello.
-¿Y contabas lo de que te gusta el cuadro para quién, para ti misma o para ese cachorro de pastor alemán que se revuelca en tu alfombra?- levantó la vista y sobre la cabeza de Kathleen, descubriendo a Barto corretear tras de ella.
Kath suspiró.
-Soy una pésima mentirosa, lo sé- tomó a Barto entre sus brazos, lo acarició y dejó que babeara toda la cara de Jay- la madre de Sissie quería deshacerse de ellos. En teoría, se lo hemos vendido a la madre de Abby.
-No creo que en casa de Grace Rumsfeld haya más perros aparte de ella- aguantó la risa-. Bueno, sí, su hija. Y el director. Aunque creo que ni los perros son tan animales como ese hombre. ¿Recuerdas la cabeza de elefante en su despacho?-se estremeció.
Una sensación de frío hielo se deslizó a través de Kath, inundándola.
-Bueno- comenzó, sólo por sacar conversación y evitar los pensamientos sobre animales muertos que se sucedían en aquellos momentos en su mente- ¿A qué has venido, a averiguar lo del perro, o hay algo especial que quieras decirme?
Jay se inclinó hacia delante, quedando a escasos centímetros de ella, sus rostros tan cercanos que podían sentir el aliento y la respiración del otro.
El pulso de Kath se aceleró, el corazón a punto de salirse de su pecho. Tragó duramente saliva.
-No te asustes, Ojos Verdes, no te estoy rozando- la tranquilizó Jay con su calmada voz. Podía sentir el miedo que se apoderaba de ella.
Sabía que aquello no estaba bien. Sabía que debería dar varios pasos atrás como mínimo. Y, sin embargo, allí estaba esa extraña atracción que la anclaba al suelo. Sus pies se hacían pesados y se negaban a responder ante la alarmante orden de su cerebro de poner distancia entre ellos. Ese magnetismo que crecía entre ellos no podía augurar nada bueno.
-Relájate- siseó.
-Lo estoy- le contestó ella, fallando en el intento de sonar casual.
-La puerta congelada te delata- apuntó.
Miró sobre su hombro, a la puerta entornada tras de ella. En el punto donde tenía apoyada la mano-algo húmedo debido a la fría y pesada tormenta que se cernía sobre el Internado- se había formado una gruesa capa de escarcha. Odiaba sus poderes.
Y odiaba la forma en que Jay era tan sibilino. Sin embargo, de cierto modo la inteligencia del chico era motivo de su adoración, junto con tantas otras cosas.
-No me entretengo más, aunque sabes que adoro tu compañía, ejem, que tenemos cosas que hacer- murmuró, la sombra de una sonrisa dibujada en su rostro-Margaret me ha dicho que trataría de entretener al director y su pandilla. No sé ya si la bibliotecaria es de fiar, pero no tenemos mucho más a lo que aferrarnos. Sígueme.
¿Por qué estaba siguiendo a Jay en mitad de la penumbra? Sí, dudaba que, precisamente él, la fuera a asesinar a sangre fría, pero no es que fuera la idea más inteligente que los encontraran perdidos en mitad de la noche. Ay, Dios santo, se estaba volviendo paranoica.
Llegaron al final del pasillo de la segunda planta.
-¿Qué estamos haciend...?
-Chst- fue el único sonido que profirió, mientras forcejeaba con la cerradura de lo que, aparentemente sólo era un armario de la limpieza.
Cuál no sería la sorpresa de Kath cuando lo abrieron y descubrieron un pasadizo que conducía a algún lugar cavernoso.
Se colaron y comenzaron a subir las estrechas escaleras de caracol. Eran de piedra caliza, oscuras, silenciosas y mortíferas. El agua se filtraba a través de la numerosas grietas de sus paredes, empapándoles las cabezas. Por no hablar de las telarañas que pendían del techo, y ese halo de misterio que los envolvía. Cualquier mínimo sonido habría parecido peligroso allí.
Siguieran andando a ciegas, hasta subir encima del todo y hallar una puerta que, al abrirla, no era otra cosa que una de las estanterías de la buhardilla.
-¿Cómo lo has sabido?
-No lo sabía- se sonrojó Jay, tomando un catalejo del suelo y llevándolo sobre su ojo- sólo quería probar a ver a dónde íbamos.
-Pues acertaste- Kathleen se sentó en el frío suelo de madera, y estudió atentamente la estancia. Seguía resultándole mágicamente atractiva.
Observó un gran baúl de caoba un poco más allá de la ventana. Se acercó y se agachó a su lado.
-¿Necesitas ayuda?
-No soy tan manitas como tú, pero espero que si tiene la llave puesta podré abrirlo.
Jay se sonrió y volvió a su ensoñación leyendo las contraportadas de los libros de la estantería. Todos eran de temas fantásticos.
Kath terminó su guerra contra el cerrojo y abrió el baúl. Nada más hacerlo, el olor a tinta, moho y papel antiguo llenó el ambiente. Miró detenidamente el contenido. Sólo había cartas, cartas y más cartas. Alguna fotografía extraviada, algún diario, papel de envolver regalos...
Tomó varias cartas y las apoyó sobre su regazo.
-¿Algo por ahí?
-No gran cosa. Son correspondencias entre una tal Rosalina Witter y un matrimonio, los Morris. A ver...- sopló el polvo sobre los nombres de los remitentes- Bessie y Roy Morris.
-¿Algo que nos pueda servir? Leámoslas.
-Eso es violar la intimidad de las personas ajenas, Jay.
-Ya, pero a lo mejor esas personas son las que traman algo contra nosotros, ¿no te parece?
-También es cierto- recapacitó.
Así es como ambos se encontraban abriendo sobres raídos con sellos coloridos de Edimburgo y Belfast, principalmente. Aunque había unos cuantos de Londres.
-¿Qué tienes tú?- inquirió Kathy.
- "Belfast, 8 de noviembre de 1993
Queridos protegidos míos:
¿Qué tal estáis? Las cosas no se tercian bien por aquí. La marea ruge fuertemente, y el agua que salpica planea con esconchar aún más los finos muros de la casa de Ben. No sé si podremos soportar el invierno que se nos presenta.
Además de eso, estoy preocupada. Los de la Hermandad están pululando por aquí. He visto a ese cretino de Greyback por el mercado del pueblo con su hermano pequeño y, no sé quién era la muchacha, tal vez Aura-aunque según tengo entendido, ahora insiste en que la llamen Aurora. Tiene la cara mucho más blanquecina y sus facciones son más puntiagudas. ¿Habrá invertido otra vez en una cirugía de cara? Lo que sea. Me temo que han descubierto nuestro escondite. Quizás me vea obligada a pasar con vosotros la Navidad. Seguro que a Dani le alegra la noticia. ¿Creéis que sería posible, o estáis muy ocupados? Llamadme. Por cierto, por si Gill Bessie lo quiere saber, seguimos sin noticias. Terminaré por perder la esperanza.
Espero vuestra contestación. Vuestra siempre, GM" Kathleen, ignorando la estupefacción que le producía el hecho de que quien fuera mentara a los Greyback y Aurora como algo malo en aquella carta, pasó a leer la suya.
-"París, 17 de julio de 1996
Querida tutora nuestra:
¿Sabías que París ciertamente es la ciudad del amor? Sus calles abarrotadas de gente, el aroma de café y cruasanes en todos los escaparates, la tranquila fluidez del Sena, el lento atardecer cerniéndose sobre la Torre Eiffel... La cadencia tan musical del acento francés y sus baguettes me enamoran. Quizás le sugiera a "Bessie" que nos mudemos aquí cuando la bebé nazca. Nunca imaginé que sentiría este remolino de emociones por su nacimiento. Tan sólo está de cuatro meses pero, oh, cuando fuimos al ginecólogo se le veían claramente todos y cada uno de sus miembros, su corazoncito palpitando lentamente. Necesito verla. Hablando de bebés, espero que todo con tu nieto esté bien. Nos dejaste muy intrigados la otra noche con lo que nos contaste. Telefonéanos en cuanto puedas. Sed fuertes. Tuyos siempre, G y C"-Yo tengo otra cosa aquí- comentó Jay, metiendo la cabeza en el baúl-. Mira- le mostró un pedazo de papel con los bordes quemados.
-¿Qué pone?
-Hijos de agua y f. Se ha borrado lo otro. ¿De veras crees que esto es importante para nosotros en algo?
-G y C eran Gill y Cedric, querido. Ésa es la prueba de que no murieron, sólo huyeron y tomaron una identidad secreta; y lo de "Hijos de agua y f" debe ser algo importante relacionado con ellos.
-¿Cómo estás tan segura, 007?
-El baúl es de Gaelle Milner, su tutora.
-De eso sí que no tienes pruebas.
Kathleen bajó la tapa del baúl y Jay leyó claramente en la etiqueta: Gaelle P. Milner.
Jay sonrió abiertamente.
-Vaya, yo dándomelas de detective y el verdadero cerebro pensante eres tú.
-Bueno...- Kathleen enrolló un mechón de pelo en su dedo, sonrojándose- Ahora tenemos muchas piezas del puzle, nos falta encajarlas y darles sentido.
-Vale- le guiñó un ojo-. Realmente, me gusta la idea. Se te ve muy atractiva cuando estás investigando.
domingo, 24 de febrero de 2013
Trozos de cristal
Sonrisas pintadas, maquillaje de felicidad. De cara al público eres muy feliz, no hay manchas que empañen tu perfecta fachada.
Todos saben que eres tranquila: nunca contestas, nunca gritas, siempre estudias, siempre sonríes. Y si- sólo por casualidad, ¿no eres tan alegre y pausada como todos creen? ¿Y si cuando llegas a casa esa sonrisa se borra junto con los golpes con una silla? ¿Y si apagas tu voz relajada y la transformas en gritos de frustración mientras ves a tu padre herir a tu madre? Las palabras se pierden en medio del vacío, no queda nada más que aguantarte y fingir que tu casa es el paraíso.
Gorda, cerdita, ballena. Sabes que no eres una modelo de lencería, nunca lo has sido. Las miradas jocosas y las risas ahogadas de tus compañeros de clase se clavan en ti como puñales, hiriéndote. Pero a ti te da igual, ¿eh? Mientras no te falten magdalenas y chocolate que comer, todo estará bien. Todo estará bien.
Lo que nadie sospecha, es que tu indiferencia es un bonito disfraz que has ido tejiendo a tu alrededor a lo largo de los años. Los insultos son lo que más te engordan. Son los que hacen eco en las paredes de tu cabeza, rebotando de un lado a otro. Son las que se transforman en contundentes pero silenciosas lágrimas que surcan tu rostro a las dos de la mañana, cuando se suponía que durmieras.
Y, finalmente, son los que te llevan a odiarte a ti misma, a empujar tus dedos sobre tu boca, a repudiar la comida. ¿Pensarían ellos que llegarías tan lejos, princesa de hielo?
"Puta" suele ser el adjetivo más bonito que utilizan para designarte. "Guarra, zorra". ¿Qué pensará tu hijo de ti, cuando sea mayor y descubra que su madre es una zorrona que lo tuvo con diecisiete años?
Los sentimientos se acumulan en la boca de tu estómago, abrumadores, provocándote un fuerte dolor. ¿Qué pensará de ti? ¿Le importará a él, quizás, que su padre te engañara, te hiciera creer que te quería y, cuando sacó lo que necesitaba de ti, se largara? ¿Le importará que estés aquí, cambiándole pañales en lugar de en la Universidad, en la Facultad de Medicina? ¿O que vivas de okupa con tus primos, ya que tu padre te echó de casa?
Tus sueños se rompieron en el mismo instante que él se engendró. Pero no te lo quitaste de encima. Renunciaste a todo por él, incluso a tu familia.
Y, si por lo menos, hubiera un solo amigo que te escuchara de verdad, en lugar de sonreírte cuando te ve paseando a tu bebé, y después corriera a comentar lo facilona que eres.
Reprime tus gritos, princesa, a nadie le importa lo que tú quieras.
Nadie esperaba que la sangre corriera por debajo de tus muñecas, tras haberte clavado fuertemente ese trozo de aluminio. Nadie creía que el rímel se correría por tu rostro mientras pateabas algo, preguntándote qué tenías de malo.
No te gustaba beber alcohol, preferías leer y escuchar música punk. ¿Era eso demasiado?
Quizás los empujones y los primeros "friki" que te dedicaron fueran inocentes. Pero el hacerte el vacío, el ignorarte, y los tirones de pelos, acompañados de fuertes carcajadas; ahí empezaron a pasarse.
¿Por qué no contaste nada, cielo?
Tras tu actitud de pasota se hallaba sólo un débil susurro de ayuda. ¿Qué tenías de malo? ¿Por qué nadie te quería?
Por más que intentaras evadirte, evitar los comentarios, mírate ahora, tendida sobre la bañera, la sangre goteando.
¿Crees que a mamá le gustará verte así?
Vuestra realidad es pura farsa, vosotras sí que merecéis un Oscar a mejores intérpretes. Todos piensan que os da igual, que no os afecta. Pero todos ignoran que alrededor vuestra ha ido creciendo un cristal de falsedad, tras el que escondéis vuestra verdadera fachada de inseguridad. Sólo necesitáis que os lancen otra piedra más, y el cristal estallará en miles de fragmentos.
Espero poder publicar pronto el capítulo, tal vez la semana que viene que sólo tengo dos días instituto. Mientras tanto, sentía importante escribir esto. No son chicas en especial, son sólo representaciones de la sociedad.
Simplemente, viendo cómo chicos y chicas insultan a otros, se me ocurrió pensar, ¿y si les afecta de verdad? Nunca lo sabremos.
De hecho, hay niños que han hecho barbaridades. Y, esas chicas anónimas pero reales, protagonizan este microrrelato en el que os invito a reflexionar sobre el acoso y el poder de las palabras.
Piensa bien tus palabras, pueden ser verdaderamente dañinas.
Espero que os guste, y vuestros comentarios.
Un beso, Julia M.
Todos saben que eres tranquila: nunca contestas, nunca gritas, siempre estudias, siempre sonríes. Y si- sólo por casualidad, ¿no eres tan alegre y pausada como todos creen? ¿Y si cuando llegas a casa esa sonrisa se borra junto con los golpes con una silla? ¿Y si apagas tu voz relajada y la transformas en gritos de frustración mientras ves a tu padre herir a tu madre? Las palabras se pierden en medio del vacío, no queda nada más que aguantarte y fingir que tu casa es el paraíso.
Gorda, cerdita, ballena. Sabes que no eres una modelo de lencería, nunca lo has sido. Las miradas jocosas y las risas ahogadas de tus compañeros de clase se clavan en ti como puñales, hiriéndote. Pero a ti te da igual, ¿eh? Mientras no te falten magdalenas y chocolate que comer, todo estará bien. Todo estará bien.
Lo que nadie sospecha, es que tu indiferencia es un bonito disfraz que has ido tejiendo a tu alrededor a lo largo de los años. Los insultos son lo que más te engordan. Son los que hacen eco en las paredes de tu cabeza, rebotando de un lado a otro. Son las que se transforman en contundentes pero silenciosas lágrimas que surcan tu rostro a las dos de la mañana, cuando se suponía que durmieras.
Y, finalmente, son los que te llevan a odiarte a ti misma, a empujar tus dedos sobre tu boca, a repudiar la comida. ¿Pensarían ellos que llegarías tan lejos, princesa de hielo?
"Puta" suele ser el adjetivo más bonito que utilizan para designarte. "Guarra, zorra". ¿Qué pensará tu hijo de ti, cuando sea mayor y descubra que su madre es una zorrona que lo tuvo con diecisiete años?
Los sentimientos se acumulan en la boca de tu estómago, abrumadores, provocándote un fuerte dolor. ¿Qué pensará de ti? ¿Le importará a él, quizás, que su padre te engañara, te hiciera creer que te quería y, cuando sacó lo que necesitaba de ti, se largara? ¿Le importará que estés aquí, cambiándole pañales en lugar de en la Universidad, en la Facultad de Medicina? ¿O que vivas de okupa con tus primos, ya que tu padre te echó de casa?
Tus sueños se rompieron en el mismo instante que él se engendró. Pero no te lo quitaste de encima. Renunciaste a todo por él, incluso a tu familia.
Y, si por lo menos, hubiera un solo amigo que te escuchara de verdad, en lugar de sonreírte cuando te ve paseando a tu bebé, y después corriera a comentar lo facilona que eres.
Reprime tus gritos, princesa, a nadie le importa lo que tú quieras.
Nadie esperaba que la sangre corriera por debajo de tus muñecas, tras haberte clavado fuertemente ese trozo de aluminio. Nadie creía que el rímel se correría por tu rostro mientras pateabas algo, preguntándote qué tenías de malo.
No te gustaba beber alcohol, preferías leer y escuchar música punk. ¿Era eso demasiado?
Quizás los empujones y los primeros "friki" que te dedicaron fueran inocentes. Pero el hacerte el vacío, el ignorarte, y los tirones de pelos, acompañados de fuertes carcajadas; ahí empezaron a pasarse.
¿Por qué no contaste nada, cielo?
Tras tu actitud de pasota se hallaba sólo un débil susurro de ayuda. ¿Qué tenías de malo? ¿Por qué nadie te quería?
Por más que intentaras evadirte, evitar los comentarios, mírate ahora, tendida sobre la bañera, la sangre goteando.
¿Crees que a mamá le gustará verte así?
Vuestra realidad es pura farsa, vosotras sí que merecéis un Oscar a mejores intérpretes. Todos piensan que os da igual, que no os afecta. Pero todos ignoran que alrededor vuestra ha ido creciendo un cristal de falsedad, tras el que escondéis vuestra verdadera fachada de inseguridad. Sólo necesitáis que os lancen otra piedra más, y el cristal estallará en miles de fragmentos.
Espero poder publicar pronto el capítulo, tal vez la semana que viene que sólo tengo dos días instituto. Mientras tanto, sentía importante escribir esto. No son chicas en especial, son sólo representaciones de la sociedad.
Simplemente, viendo cómo chicos y chicas insultan a otros, se me ocurrió pensar, ¿y si les afecta de verdad? Nunca lo sabremos.
De hecho, hay niños que han hecho barbaridades. Y, esas chicas anónimas pero reales, protagonizan este microrrelato en el que os invito a reflexionar sobre el acoso y el poder de las palabras.
Piensa bien tus palabras, pueden ser verdaderamente dañinas.
Espero que os guste, y vuestros comentarios.
Un beso, Julia M.
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