lunes, 9 de julio de 2012

Capítulo 1: Un nuevo hogar.

¡Hey! Ya puedo subir el capítulo 1. Espero tanto críticas positivas como negativas eh :) Muchas gracias a todos por leerme. ¡Que tengáis un día genial y un beso!



“Siempre lo mismo”, pensó Kathleen Gray en el coche mientras viajaban por la carretera que salía de Londres.  El Internado Brotherhood, su futuro nuevo hogar, se encontraba a las afueras de la gran ciudad. Se suponía que estaría a tan solo veinte minutos de Londres, pero al ser un viernes por la tarde, los veinte minutos se habían transformado en cuarenta.
-Kathleen, sabes que a mí me gusta esto tan poco como a ti- le dijo la conductora, la señorita Tilman.
-Pues podrías adoptarme tú, si tanta pena te doy- resopló Kathleen.
La señorita Tilman calló. Sabía que tenía razón y, aunque ella también sentía debilidad por aquella chica, su pequeño sueldo como Agente de los Servicios Sociales le cubría a duras penas las necesidades básicas de sus dos hijos, la hipoteca y las compras algo extraordinarias para ella. Y pese a ser consciente de todo esto, no podía evitar sentirse culpable.
Kath, como solían llamarla, iba a cumplir en un par de meses dieciséis años, y ya había tenido cinco familias diferentes. Sus padres habían desaparecido el mismo día que ella vino al mundo, y desde entonces, vivía de orfanato en orfanato; hasta que cumplió seis años y la adoptó la familia Gray. Su felicidad por volver a tener una casa se desintegró cuando sus nuevos padres fallecieron inesperadamente en un accidente automovilístico. A partir de ahí, vivió en el Orfanato en el que trabajaba la señorita Tilman y estuvo con cuatro familias de acogida. Sin embargo, y pese a que era una chica encantadora, ninguna de las familias quería adoptarla. Y ella sabía bien el por qué: Kathleen no era una chica muy común. Tenía “poderes especiales”. Podía mover a su antojo el agua, creaba lluvias torrenciales cuando estaba enfadada y secaba ríos cuando se ponía triste; transportaba objetos con solo pensarlo. Además, estaba el tema de sus pesadillas nocturnas y sus visiones: algunas veces veía cosas que no le habían pasado a ella ni había presenciado pero sí podía recordar. Con todo esto, tampoco le extrañaba que las familias se asustaran de ella y no quisieran adoptarla.
Tras el último intento de que una pareja de españoles la adoptara, la señorita Tilman recibió una llamada la mar de peculiar: se trataba del Internado Brotherhood, uno de los más prestigiosos de Londres. Habían revisado los expedientes del colegio del pueblo al que iban los chicos del Orfanato, y así habían descubierto las excelentes notas de Kath. Le ofrecían una beca para la chica hasta que cumpliera la mayoría de edad. Aunque Kathleen no lo entendió y le sentó muy mal la noticia, la señorita sabía que era la mejor oportunidad que jamás encontraría para poder forjarse un buen futuro.
-Mira, ahí está.
El Internado estaba en medio de un paraje verdoso y húmedo, muy cercano a un bosque. El edificio era una gran casona de piedra grisácea con algo de moho y ventanas de madera.
Se bajaron del coche. Y entonces ocurrió: Kath volvió a recordar. Vio ese mismo lugar, una noche de tormenta. Dos chicos jóvenes, cubiertos con una manta, huían despavoridos a través del bosque. ¿De qué huirían? Las visiones siempre le dejaban a Kathleen un mal sabor de boca.
Salió de su trance y caminó hacia la entrada. Allí la esperaban varios alumnos, un hombre de pelo canoso y mirada penetrante, y una mujer rolliza muy maquillada.
-Bienvenidas, bienvenidas- saludó amablemente el hombre-. Yo soy el señor Warwick Plassmeyer, el director del Internado. Un placer conocerla, señorita Gray. Nos dejó bien sorprendidos su magnífico expediente.
-Muchas gracias, señor Plassmeyer- respondió dubitativa, algo cohibida por la sonrisa del director. Parecía esconder algo en esa sonrisa.
-Bueno, querida, como supongo que te habrá contado tu tutora, aquí cursarás hasta terminar tu etapa educativa y pasar a la Universidad. Estos serán tus compañeros, por lo que les pedí que vinieran a recibirte. Saludad, chicos. Y esta es el ama de llaves, doña Ida Applewhite. Esperamos que la estancia sea de tu agrado, vamos, pasa- le indicó la entrada a través del enorme portalón.
Todos entraron para adentro. La señorita Tilman acompañó a su Kathy mientras el director y el ama de llaves le enseñaban las diferentes estancias. El Internado por dentro resultaba grandioso y bonito, con las paredes color crema y el suelo todo enmoquetado de un material de color granate. Las puertas y muebles eran también de caoba, y cada sala estaba perfectamente cuidada y limpia.
-Ya sabemos de tus “problemas”- matizó doña Ida- . Pero no te preocupes; aquí podremos tratar eso también. Ya te iremos dando un horario con las horas de clase, las comidas, las entradas y salidas; y algunas normas. Por ahora, limítate a hacer lo que hagan tus compañeras de cuarto. Estarás en la habitación setenta y siete, y compartirás cuarto con Cecilia Tanner y Abigail Rumsfeld.
-Hora de la despedida, señora Tilman- apremió el director.
Kath se echó sobre su (aún) tutora, y ambas se fundieron en un tierno abrazo, demostrando lo mucho que se querían.
-Cuídate, pequeña.
-Lo mismo te digo, Sue.
La señorita Tilman se marchó enjuagándose una lágrima. Para ella había significado mucho aquella chiquilla, hasta tal punto que era a la única que le permitía llamarla por su nombre de pila.
El director e Ida condujeron a Kathleen hasta la puerta de su habitación.
-Dentro de media hora abajo, ¿vale?
Asintió y abrió la puerta. La habitación en sí no era demasiado grande, pero sí muy bonita (estaba decorada siguiendo el estilo del Internado) y ordenada. Había un gran espejo en la pared derecha, que le otorgaba al cuarto sensación de mayor amplitud.
Sobre una cama, se encontraba una chica pelirroja escuchando música. Su aspecto encajaba a la perfección dentro del tópico de “niña rica rebelde”: ojos muy maquillados, puntas del pelo coloreadas de azul eléctrico y ropa negra holgada. Al lado, en la otra cama, estaba la imagen totalmente opuesta de la pelirroja, la de una chica tan rubia que su pelo se confundía con luz; y de ropas formales.
La chica de pelo brillante dejó el libro que estaba leyendo, “La soledad de los números primos”, y se acercó a hablarle a Kathleen.
-¡Hola! Kathleen, ¿verdad?- se acercó un poco más y le dio dos besos-. Yo soy Sissie, y ella es Abby.
-Hola- musitó la pelirroja.
-Hola, un placer conoceros. Mi cama, ¿es esa de allá?- preguntó señalando la cama de al lado de la ventana.
-No, qué va, esa cama es para la cacatúa de la Applewhite, que se viene aquí por las noches. ¿Tú qué crees? ¡Au!
Se le había caído un libro de la estantería de encima sobre la cabeza, y estaba segura de que no había hecho ningún movimiento brusco para provocar esta caída.
Sissie miraba perpleja a Kath, preguntándose qué sabría hacer aquella chica. Porque de algo estaba segura, y era que esa cara de concentración de Kathleen tenía algo que ver con la misteriosa caída del libro.
-Abby, no seas borde. Sí, es tu cama, te ayudo a deshacer la maleta.
Accedió y se puso a desempaquetar. Así también tuvo ocasión de conocer un poco más a sus compañeras: Cecilia, o Sissie (como quería que la llamaran) era la hija de un importante médico neurólogo y una prestigiosa diseñadora de paraguas, y era muy coqueta a la hora de vestirse, siempre utilizando faldas y jerséis en tonos pasteles, con todos los complementos a juego. Estaba saliendo con Keegan Lloyd, un chico del pasillo de enfrente.
Entretanto, Abby, como ella ya había pensado, era la típica rica que intentaba hacerse la rebelde de cara a la galería, de padres divorciados, cuyo padre estaba demasiado ocupado presentando el programa más célebre de Reino Unido y cuya madre era la nueva novia del director Plassmeyer. Por eso, y porque ninguno de sus papás se ocupaba de ella, había acabado en aquel lugar.
-Entonces, ¿tú has entrado con una beca?- inquirió Sissie.
-Sí… Llamaron al orfanato para ofrecérmela.
-Pues tienes suerte- comentó Abby, con su habitual tono sarcástico-. Creo que no concedían una beca para nuestro curso desde el accidente con Gill y Cedric.
¿Gill y Cedric? ¿Quiénes serían?
-Bueno, Abby, no seas mal pensada, que este año también le han concedido la beca a otro chico.
-Sí, a otro “huerfanito”- y recalcó el “huerfanito”.
-¿Quién? Yo no sabía nada- Kathleen mostró una expresión confusa.
Resulta que ella no tenía la exclusividad, como en un principio había pensado. Una pelusilla de celos le cosquilleó el estómago: de nuevo, ella había quedado relegada a ser la otra chica especial. Había alguien más en aquel centro que gozaría del prestigio de haber recibido una beca.
-No, el chico viene ahora, por eso no lo conoces aún. Hablando de eso, será mejor que bajemos ya a recibirlo.
Kathleen se quedó rezagada mientras las otras dos salían. Tenía otro recuerdo. Esta vez, veía a un niño pequeño corriendo. De repente se acercaba a una mujer feliz que lo veía corretear, y le daba un abrazo. El niño desprendía una luz cálida, que parecía dar calor. En ese momento, Kath sintió una gran tranquilidad. Presentía que aquella personita era el chico sin rostro de sus sueños, al que no conocía de nada pero que sentía que tenía que buscar.
Cerró la puerta y corrió escaleras abajo tras sus nuevas compañeras, a darle una cálida bienvenida a la otra persona especial.   












13 comentarios:

  1. Qué chulo ^.^ Me encanta la segunda visión,es muy cuqui jaja Qué ganas de que se encuentren ya los dos :))) Suba pronto (Bueno,o cuando puedas..) El siguiente :D :D :D :D Un besazo enorme!

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    1. Me alegra de que te guste :D jajajaja es que pensé que habría que poner algo un poco mono, que la primera visión fue algo rarita u.u! Ya en el capítulo nuevo que he subido se conocen:D Un beso bonita!!
      Por cierto, me encanta tu nuevo capítulo eh :)

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  2. Que interesante un internado para chicos 'espciales' jajaja :) Estoy leyendo los capitulos ! :) Un saludo !

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    1. Jjajaja gracias :) Espero que te guste, un beso!! :)

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  3. me ha gustado mucho este primer capitulo!!! a ver que pasa en el segundo.. :)

    te seguiré leyendo mañana ^^

    un besoo

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    1. Muchas gracias, espero que los demás sean de tu agrado :) ¡Besos!

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  4. muy lindo, me gusta mucho, ya quiero que se encuentren ^^ Seguiré .leyendo :D

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    1. En el siguiente se encuentran:D. Muchas gracias, espero que te guste! ^^

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  5. Está muy bien! seguiré leyendo.
    Un beso^^

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  6. Me ha encantado el primer capítulo! Seguiré leyendo :)

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  7. Me ha gustado mucho este capítulo^^ Voy a leer el segundo sin duda. Muchos besos y suerte:)

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