Mostrando entradas con la etiqueta prologo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prologo. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de julio de 2012

Prólogo: Los polos opuestos



Bueno, el prólogo en sí no es demasiado interesante; de hecho, aviso que si no queréis leerlo, podréis entender luego la historia. Pero yo os recomendaría que lo leyerais, ya que si no, andaréis perdidos hasta muchos capítulos después. Sin más, disfrutadlo :)


<<  Día y noche. Invierno y verano.  Frío y calor. Mujer y hombre. Blanco y negro. Luz y oscuridad.  Agua y Fuego. Las dos caras de una moneda, unidas y a la vez separadas para siempre. Los polos opuestos siempre van enlazados el uno con el otro, no puede dominar ninguno sobre el contrario; la verdadera armonía se halla cuando ambas partes están unidas y no se pueden separar.

  La vida continúa mientras el ser humano sepa vivir en paz con el medio que lo rodea; y ningún elemento quiera sobreponerse por encima de otro.

  Así fue como nacieron los Hijos de Agua y Fuego.

  Los Hijos de Agua y Fuego serán un hombre y una mujer nacidos en el seno divino de una familia normal. Sin embargo, siempre acaban siendo huérfanos, puesto que en el momento que un ser ordinario, que normalmente suelen ser los padres y familiares que presencien el parto, mire a un Hijo de Agua y Fuego por primera vez a los ojos, se irá. Así es que ambos crecen separados, sin saber de la existencia del otro, pero con la continua necesidad de encontrar a alguien, ya que si permanecen demasiado tiempo alejados, se marchitarán hasta finalmente morir. Por eso el Destino se encarga de unirlos. Ambos, en el mismo instante en que se toquen, quedarán prendidamente enamorados uno del otro y ya no existirá fuerza física ni espiritual capaz de separarlos. Su misión, simplemente es vivir juntos, enamorados, para simbolizar el amor sobre el odio, y la armonía e igualdad;  sólo han de representar que el ciclo de la vida sigue su curso sin problemas. 

  Así es que mientras ellos existan, esta paz reinará por sécula seculorum.

  Los Hijos estarán dotados de dones especiales, incluyendo la capacidad de recordar la vida de los Hijos anteriores. Y ninguno de los dos morirá, mientras que no hayan nacido los nuevos sucesoresPodrán marchitarse si no son felices, pero ninguno de los dos morirá del todo hasta que no tengan unos sustitutos.

  De este modo, ha habido Hijos que vivieron siglos esperando a sus sucesores.

  Es por eso también, que al tener sangre de vida, la persona que no sea un Hijo y beba de su sangre, alcanzará la inmortalidad.

  Desde el inicio de los tiempos, junto con los Hijos de Agua y Fuego, han existido Hermandades de Hombres Malos, dispuestos a todo por conseguir la sangre de los Hijos.

  Los Hombres Malos han intentado de todo; incluso, en alguna ocasión, han llegado a separarles  antes de que se conocieran para que se marchitaran y pudieran sacarles la sangre poco a poco. Por  desgracia para ellos, la sangre de los Hijos solamente concede la inmortalidad cuando son  verdaderamente felices; mientras que si se marchitan estando tristes, su sangre únicamente servirá  para aumentarles la esperanza de vida...

   Hasta que un Hombre Malo, pensando y pensando, llegó a la solución: presentar a los Hijos de  Agua y Fuego, para que sean felices con la presencia del otro; pero sin permitir que se toquen, dado  que una vez que se toquen, no lograrán volver a separarlos. Y estaba en lo cierto.

   Por ello, cuando nacieron los nonagésimo novenos Hijos de Agua y Fuego, esa fue su táctica. Iba  bien, hasta que desaparecieron misteriosamente y nadie ha vuelto a saber de ellos.

   Han pasado ya muchos años, y no han encontrado rastro de los siguientes Hijos. Sin embargo,  puede que los hallen pronto... >>